Sólo los artistas y los niños ven la vida tal como es

viernes, 21 de diciembre de 2012

Retrato del artista adolescente


Es una novela semiautobiográfica escrita por James Joyce, publicada en 1916. La verdad el nombre de esta novela, me llamó mucho la atención, es la historia de un muchacho llamado Stephen Dedalus. El apellido del personaje hace clara referencia a Dédalo, el arquitecto y artesano de la mitología griega dédalo, en castellano, es también «laberinto».
La obra está contada desde el punto de vista del propio Stephen, como si fuera un monólogo. La novela habla en general de  las luchas de un joven sensible en contra de las convenciones de la sociedad burguesa de su tiempo, en especial las católicas e irlandesas.
Si nos ponemos a pensar este libro se publicó en  plena Guerra Mundial, el año en que se produjo el levantamiento de Pascua, en Dublín, que inicia la Guerra de la Independencia contra los ingleses. La novela tiene mucho de autobiográfico. Su lectura es casi como un viaje al alma del Joyce adolescente, a sus anhelos, a sus miedos y a sus primeras experiencias, aunque comienza con una hermosa y tierna escena protagonizada por Stephen Dedalus cuando todavía es "el nene de la casa" y vive sin preocupaciones recibiendo todas las atenciones familiares.
Al igual que el autor irlandés, Stephen Dedalus va a estudiar con los jesuitas, toda una institución en Irlanda. Se trata de una educación en la que los castigos físicos están mas que presentes. El protagonista es víctima de una injusticia por parte de uno de sus profesores, pues, aunque Dedalus está exento de hacer los deberes por haber roto sus lentes, el jesuita cree que se trata de una mentira. La descripción del dolor y la humillación ante un palmetazo en su mano, dan idea de la maestría de Joyce a la hora de plasmar toda clase de sentimientos:
"Un golpe ardiente, abrasador, punzante, como el chasquido de un bastón al quebrarse, obligó a la mano temblorosa a contraerse toda ella como una hoja en el fuego. Y al ruido, lágrimas ardientes de dolor se le agolparon en los ojos. Todo su cuerpo estaba estremecido de terror, el brazo le temblaba y la mano, agarrotada, ardiente, lívida, vacilaba como una hoja desgajada en el aire. Un grito que era una súplica de indulgencia le subió a los labios. Pero, aunque las lágrimas le escaldaban los ojos y las piernas le temblaban de miedo y de dolor, ahogó las lágrimas abrasadoras y el grito que hervía en la garganta."
Como él pertenece a una doctrina religiosa, el tiene la posibilidad del perdón. Toma a la vida en la Tierra como una mera transición, una prueba de la que depende lo verdaderamente importante: una eternidad de cielo o infierno. He aquí la propuesta del catolicismo como modelo de vida, una apuesta personal en la que está en juego la vida futura, la auténtica. Aunque posteriormente Dedalus-Joyce se volverá un descreído y decide dedicarse plenamente a la literatura, una educación como esta marca para toda la vida. Es conocido el pavor de Joyce ante las tormentas, que interpretaba inconscientemente con manifestaciones de la ira divina. En realidad, lo que hacen los jesuitas es impregnar en el joven un sentimiento permanente de angustia, de prevención en las acciones, como si estuviera eternamente vigilado y juzgado.
Todos los hechos del relato suceden en una Irlanda que no puede ser bien comprendida sin el prisma obvio de los movimientos políticos y el catolicismo siempre imperante, cuya influencia en la temática demuestra cómo la religión es una de las mayores obsesiones de Stephen, frente a tantas otras fijaciones que conforman el brillante Sol que es su existencia. De este modo, el joven no evita deslumbrarse con todo lo que lo rodea en todos los lugares y espacios que frecuenta, mostrándose reflexivo, pasional y rebelde frente a lo que recibe como enseñanza, cuestionando y cuestionándose constantemente. Por lo mismo, tampoco evita describir todo a su manera y bajo una gama de sensaciones infinitas que se combinan y multiplican bajo la percepción de los mismos limitados cinco sentidos a los cuales recurrimos normalmente, formándose de esta manera una infinidad de posibilidades de narrar bajo una sinestesia continua.


Citas de James Joyce:

"La historia, dijo Stephen, es una pesadilla de la que intento despertar."
"Los genios no cometen errores. Sus errores son siempre voluntarios y originan algún descubrimiento."
"Ya que no podemos cambiar de país, cambiemos de tema."
“He puesto muchos laberintos y enigmas que mantendrán ocupados durante siglos a los profesores discutiendo sobre lo que yo quería decir. Es la única manera de lograr la inmortalidad.”
“Me hablas de lengua, patria y religión. Esas son las redes de las que he de procurar escapar.”
“La irresponsabilidad es parte del placer del arte. Es la parte que las escuelas no saben reconocer.”
“Tú pretendes meterme esa idea en la cabeza, pero te advierto que yo no tomo mis ideas de los demás”

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